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Impalada 2011

 

Fecha: 18 de junio de 2011

Lugar de salida: Restaurante Mas Corts, Sant Fost de Campsentelles

Inscripción: 230 participantes en la salida, 205 a comer.

Recorrido: Sant Fost de Campsentelles - Vilanova del Vallès - Granollers - Sant Feliu de Codines - Sant Llorenç Savall - Granera - Castellterçol - Centelles - Seva - Collformic - Santa Maria de Palautordera - Llinars del Vallès - La Roca - Vilanova del Vallès - Sant Fost de Campsentelles

Organización: Moto Club Impala


 Impalada 2011

Después de muchos años la salida no se realizó en el Tibidabo, ni tan solo en Barcelona. El restaurante Mas Corts de Sant Fost de Campsentelles, a veinte minutos de la ciudad, era el punto de salida y también de llegada. El cambio de escenario propiciaba que la gente venida de lejos con furgonetas y remolques pudiesen dejarlos aparcados sin problemas. Y la medida estaba bien justificada, ya que hubo participantes venidos de Murcia, Valencia, Madrid y Toledo. Otra novedad fue la foto individual que se hacia a cada participante nada más llegar, con la intención casi conseguida de que hubiese como mínimo una foto de cada participante.

La caravana arrancó con cierto retraso y, al principio, las carreteras tan transitadas del Vallés, llenas de rotondas y cruces, hacían la ruta una poco pesada. Era necesario estar atento a la señalización colocada por la organización, que demostró ser de gran ayuda. Pronto empezó la diversión, la subida a Sant Feliu de Codines marcaba las primeras diferencias y el grupo se empezó a estirar. Quizás no se estiró lo suficiente, ya que pronto hubo el primer susto cuando el Doro se salió de la carretera en el tramo de Sant Llorenç Savall. El no se hizo prácticamente nada, pero la moto fue a chocar contra un árbol y quedó bastante tocada. En la confusión alguien tiró al suelo a Joan Rossinyol, que había frenado in extremis para evitar el atasco. El golpe fue fuerte, se le rompió el casco y el aturdimiento inicial aconsejó que pasase una revisión en el hospital, donde se descartaron lesiones importantes más allá de un golpe fuerte en las costillas.

La presencia de ciclistas obligaba a estar muy atentos a los dos sentidos de la marcha. Pero todo y eso pocos kilómetros más adelante hubo un nuevo accidente, esta vez más importante. Uno de los amigos venidos de Murcia, Andrés “el Chicharra” cayó chocando contra el guarda-raíl haciéndose un buen corte en el brazo del cual salía mucha sangre. La aparatosidad de la herida aconsejó la intervención del helicóptero del RACC el equipo del cual lo estabilizó para ser finalmente evacuado por tierra en ambulancia. Finalmente la cosa no resultó tan grave como aparentaba.

Llegamos al primer reagrupamiento, en Castellterçol, sin haber cubierto ni la mitad del recorrido y ya había dos personas en el hospital... no se podía decir que nuestros ánimos pasasen por su mejor momento. Por eso fue bienvenido el aperitivo popular organizado por Moritz, que nos obsequió con Aigua de Moritz (que es cerveza 0.0, tampoco se trataba de animarnos excesivamente).

La ruta seguía hacia Centelles y la Plana de Vic, se adentraba en el Montseny por Seva y El Brull (nueva y breve neutralización), coronaba Collformic y bajaba de nuevo hacia Sant Celoni. Es decir, unos paisajes magníficos y unas carreteras bellísimas con muy poco tráfico que nos permitieron disfrutar al máximo de las cualidades de la Impala. Otro breve reagrupamiento en Dosrius antes de pasar el Coll de Parpers y, ya más tranquilamente, la comitiva se dirigió a Mas Corts para dar cuenta de la merecida comida.  El camión clásico de Moritz, tan simpático, nos esperaba a la llegada  con cerveza fresca.

La comida resultó espléndida y el servicio impecable. Gracias al buen quehacer de la familia Cardús, esta vez el listón volvió a quedar bien alto. Lo más importante era que los heridos se recuperaban. Con el brazo bien vendado y setenta puntos de sutura, Andrés llegó a tiempo de comer y se ganó un fuerte aplauso de todos. Joan ya estaba en casa y le empezaba a doler todo, pero no se había roto nada. Más tranquilos, pudimos disfrutar del buen ambiente que suele caracterizar las Impaladas. Lluís Mulero, Salva Talavera, Doro, Salvador Bueno y Carles Baró se llevaron esta vez las placas en reconocimiento de sus actividades en favor del Moto Club. El sorteo puso punto y final a una jornada en la que pasaron muchas cosas, pero que acabó con ganas de que llegue una nueva Impalada.

Más imágenes:

Impala ALTAYA